En el corazón de un mercado se esconden tiendas olvidadas que ahora sirven de almacén para unos pocos. Fuera, mientras, se construye una gran carpa para cobijar los desencantados y dentro yo me paseo entre pasillos donde no ha pasado el tiempo. De aquí muy poquito este retrato de historia desaparecerá para dar paso a un gran y glorioso mercado, hoy me he dispuesto a retratar esas esquinas, esperando ver pasar a Paquita, aunque su persiana hace tiempo que no respira. Quizás sea pura casualidad, yo le llamo más ”destino”, pero justo después de hacer el primer disparo de lo que iba a ser una serie de imágenes mi cámara ha decido dejar de funcionar, quizás quería dar el pésame o ser cómplice de la muerte del lugar.
Me encanta la ambientacion de esta foto.
Y bueno, si, las camaras estan vivas y tienen pensamientos propios……